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♦ El subconsciente, por Elizabeth Clare Prophet

El caballo negro [de los cuatro jinetes del Apocalipsis] representa la perversión de la mente consciente y de la mente subconsciente. Trae consigo la negra desesperación que se instala en todos los niveles de la mente inferior, que en el estado de desalineación respecto de la Mente Superior sabe que está separada de Dios.

La energía mal calificada del se almacena en el “” del subconsciente. Y los arquetipos absolutos de antipatía hacia las cuatro Personas de la Deidad están almacenados en el inconsciente.1

 

NOTA 1. El término “subconsciente” se define como las actividades mentales justo por debajo del umbral de la conciencia que fácilmente pueden llevarse a la conciencia; y como el aspecto de la mente que es una entidad o una parte del aparato mental, que se traslapa, es equivalente o es distinta del inconsciente. Algunos psicoanalistas emplean el término para describir una zona entre el inconsciente y el consciente. [Yo estaría de acuerdo con esto pero la definición es más amplia.] Robert M. Goldenson lo resume de la siguiente manera: en el psicoanálisis el término “inconsciente” se utiliza para denotar “la porción de la mente o funcionamiento mental que contiene los recuerdos, los deseos y los impulsos que no son directamente accesibles a la conciencia pero que tienen efectos dinámicos sobre el pensamiento y la acción. Freud sostenía que hay dos tipos de contenidos mentales almacenados en el inconsciente: algunos deseos e impulsos infantiles, o ‘primordiales, que nunca se han vuelto conscientes pero que aparecen o se representan en los sueños, las fantasías, el pensamiento mágico y gestos; y material vuelto consciente por un tiempo pero que ha sido expulsado de la conciencia, como algunos recuerdos e impulsos”.

Modificando los conceptos de Freud, Carl Jung elaboró una teoría sobre el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. Jung postuló que el inconsciente personal “consiste en experiencias que alguna vez fueron conscientes pero que han sido superadas u olvidadas, así como en ideas y deseos que nunca han sido lo suficientemente fuertes como para hacer una impresión consciente. Algunos de estos recuerdos, pensamientos y sentimientos pueden desprenderse del cuerpo principal de la psique debido a experiencias traumáticas o conflictos internos, y formar una constelación o ‘complejo’ propios… [El inconsciente colectivo] es el residuo de la historia racial del hombre y sus ancestros animales… Es una acumulación de predisposiciones y potencialidades que en su totalidad forma el marco de referencia con el que vemos el mundo. Jung llama ‘arquetipos’ a estos componentes estructurales… Surgen de la experiencia histórica y constituyen los fundamentos heredados sobre los cuales se construye la estructura entera de la personalidad. En una palabra, la psique de cada individuo refleja la sabiduría y la experiencia de las eras” (Robert M. Goldenson, The encyclopedia of human behavior: Psychology, psychiatry, and mental health [Garden City, Nueva York, Doubleday and Co., 1970], 2:1344; 1:652, 653).

 

Los enseñan que el subconsciente es el depósito del “cinturón electrónico”, que contiene la causa, efecto, registro y memoria del karma humano en su aspecto negativo; el inconsciente es el depósito de los arquetipos del Mal Absoluto de la Muerte y el Infierno. El inconsciente colectivo lo comparte la raza humana en conjunto; el inconsciente individual, o personal, es el resultado de acciones personales. El inconsciente es esa porción del yo que no regresará nunca a Dios. Y la única forma de que nuestra alma pueda regresar a Dios es que nos disociemos del no-Ser y de la no-Realidad acumulados por habernos identificado por debajo del nivel de nuestra Cristeidad, que es nuestro Yo Real. Debemos apartarnos de este yo sintético y, a través de Dios, de la Poderosa Presencia YO SOY, dirigir hacia él la llama violeta y el fuego sagrado para que se consuma completamente.

EPC, PoW, vol. 33 # 7 (Prophecy for the 1990s, III)

 


 

Si quieren ponerse en modo de contactar directamente el subconsciente, cierren los ojos y mediten, relájense y aparecerán cosas. Los ojos abiertos son la señal de la mente consciente; los ojos cerrados del subconsciente. El inconsciente es un ámbito que, para todo efecto práctico, está sellado. Normalmente las personas no tienen acceso a él en absoluto.

ECP

 


 

Es sumamente importante que el estudiante entienda que existe un proceso por el cual toda percepción de sus cinco sentidos se transmite automáticamente a planos subconscientes dentro de su ser, donde en jeroglíficos internos se graban los sucesos que ha presenciado o lo que ha estudiado. Toda la información transmitida de esta manera, del mundo exterior hacia el interior, se queda en los de su propio ser. El proceso de rememoración es casi instantáneo, aunque bastante intrincado desde el punto de vista técnico. Del depósito de la memoria el hombre extrae con bastante facilidad estos tesoros del ser. Desafortunadamente, no todos los sucesos son inofensivos; no todo lo grabado es ejemplo de perfección.

Kuthumi, El aura humana, cap. 1.

© Summit University Press

 

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(sánscrito: “acto, acción, obra”). El karma es energía/conciencia en acción; la ley de causa y efecto y retribución. Llamada también ley del círculo, que decreta que cualquier cosa que hagamos completará un círculo y regresará a nuestra puerta para resolución. Pablo dijo: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Newton observó: “Para toda acción hay una reacción igual y opuesta.” La ley del karma requiere que el alma reencarne hasta que todos los ciclos kármicos se hayan saldado. Así, de una vida a la siguiente el hombre determina su destino por sus acciones, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras. Saint Germain enseña el sendero acelerado de la transmutación del karma con la llama violeta del Espíritu Santo y trascendiendo las rondas de renacimiento a través del sendero de la cristeidad individual que conduce a la ascensión demostrada por Jesús.

Gálatas 6:7

cinturon-electronicoEspiral negativa o campo de energía densa producto del mal uso del fuego sagrado que una persona hace en su ser, conciencia, mundo, sus chakras y sus cuatro cuerpos inferiores durante su estadía en los planos de la Materia. Tiene forma de timbal y rodea a los cuatro cuerpos inferiores de la cintura hacia abajo. Véase morador del umbral.

Un maestro ascendido es el que, a través del Cristo y por haberse revestido de la Mente que hubo también en Cristo Jesús, ha alcanzado la maestría del tiempo y el espacio y, en el mismo proceso, también del yo en los cuatro cuerpos inferiores y en los cuatro cuadrantes de la Materia, en los chakras y en la llama trina equilibrada. Ha transmutado cuando menos el 51 por ciento de su karma, cumplido con su plan divino y pasado las iniciaciones del rayo rubí para el ritual de la ascensión: la aceleración por medio del fuego sagrado hacia la Presencia del YO SOY EL QUE YO SOY. Los maestros ascendidos habitan en los planos del Espíritu –el reino de Dios (la conciencia de Dios)– y pueden enseñar a las almas no ascendidas en un templo etérico o en las ciudades etéricas del plano etérico (el reino de los cielos).

Filipenses 2:5

Las impresiones de todo lo que ha acontecido alguna vez en el universo físico, grabadas en la sustancia etérica y la dimensión conocidas como akasha (raíz sánscrita: kas,“estar visible, aparecer”, “brillar con fuerza”, “ver claramente”). Akasha es la sustancia primaria, la esencia etérica más sutil que llena todo el espacio; la energía “etérica” que vibra a una cierta frecuencia a manera de absorber, o registrar, todas las impresiones de la vida de un individuo. Estos registros pueden ser leídos por adeptos o por aquellos que tienen facultades del alma (psíquicas) desarrolladas