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♦ Lecturas del alma de Beethoven

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Cuando empecé a meditar sobre esta conferencia* y su plan divino invoqué a para saber cuál era su deseo para la música de , la gran música libertaria portadora de la llama de la libertad durante la conferencia. Y me dijo: “Nunca se ha escrito música libertaria más grande que las nueve sinfonías de Beethoven.” Y empezó a decirme que el poder del tres por tres se encuentra en estas sinfonías, la acción de la multiplicada por tres. Y me habló de Beethoven como un iniciado que trajo a la manifestación la música de la llama de la libertad.

Saint Germain dijo que no sólo debería ser tocada para cada meditación y cada dictado que tenemos sino que debería ponerse a disposición de los estudiantes, que deberían usar estas nueve sinfonías como energía para cargar su hogar y para sintonizar su conciencia a lo largo del cuadrante del verano una vez terminada la conferencia, debido a la necesidad de compensar la agitación, la turbulencia y el surgimiento a la superficie de las impurezas de la conciencia humana.

Así que Saint Germain recomienda que mediten con esta música y también que tengan su propia copia de las nueve sinfonías, si todavía no las tienen, para tocarlas una y otra vez. Constituyen una  música maravillosa que se puede tocar entre nuestros álbumes de libertad, nuestras cintas de decretos y nuestros . Es importante que se las aprendan y las reconozcan desde la primera hasta la novena, porque cada una es un grado de iniciación. Hay nueve grados de iniciaciones en el sendero del rayo rubí, que descienden a través de la frecuencia, la vibración, el sonido y en última instancia de la conciencia divina.

…Quería hablarles de la vida de Beethoven y darles algunas lecturas de su alma, porque el alma expresa la intensidad de un iniciado.

Cuántas veces el iniciado no está plenamente consciente de los niveles de iniciación. Vemos esto en la vida de Ramakrishna, que está pasando iniciaciones pero que necesita que alguien le explique por qué, oh, por qué está pasando por esas iniciaciones. Beethoven no tenía  más que su música y su propia sintonía interna con Dios como explicación del porqué. Al estudiar su vida podemos aprender algo acerca de nuestras propias lecciones y el porqué, aquello a lo que se llama también la Y en el sendero.

Les voy a leer algunas de ellas para que podáis penetrar su alma. Dice Beethoven:

Con la mayor frecuencia dirijo la mirada hacia arriba, pero en nuestro propio beneficio y en beneficio de otros a veces nos vemos obligados a volver nuestra atención a asuntos inferiores. Esto también forma parte del destino humano. El hombre justo debe ser capaz también de sufrir injusticias sin desviarse en absoluto del camino correcto. No hay nada más intolerable que tener que admitir para nosotros mismos nuestros errores.

Y en otro sitio: dice sobre sí mismo:

Ni la perversión ni la pasión son mi maldad. Mi crimen es la juventud. No soy malo, realmente no soy malo, aun cuando la furia surge a menudo a través de mi corazón; aun así es un buen corazón.

Beethoven sabía que era un hijo de Dios, pero no necesariamente podía explicar el arrebato del fuego blanco que lo atravesaba ordenándole su música y de hecho consumiendo sustancia, o quizá manifestando justificada indignación por injusticias externas. Dice, así, que su filosofía es

hacer el bien siempre que podamos, amar la libertad por sobre todas las cosas y no negar la verdad nunca. Es mi sincero deseo que sea lo que sea que se diga de mí en adelante se atenga firmemente a la verdad en todas formas, independientemente de quién se vea afectado al hacerlo, yo incluido. El destino toca a la puerta. Le haré frente al destino.

Beethoven está hablando del karma. Nuestro karma toca a la puerta y nosotros respondemos: “Le haré frente a mi karma.”

No me vencerá. Oh, qué agradable es vivir mil veces. Si es posible, desafiaré al destino, aunque habrá momentos en mi vida en que seré la más miserable de las criaturas de Dios. Haré frente a mi destino, haré frente a mi karma, no me derrotará. Oh, qué agradable vivir la vida mil veces.

La Sinfonía Pastoral. El que haya tenido alguna noción de la vida en el campo puede imaginar, sin muchas palabras descriptivas, cuál fue la intención del compositor. Aun sin una descripción con palabras, es fácil reconocer todo el asunto, que es más una expresión de sentimientos que una pintura en matices.

Sinfonía #6 Pastoral – Alegro

Qué feliz soy de poder deambular entre los arbustos y las plantas, bajo los árboles y sobre las piedras. No hay nadie que ame el campo como yo. Bosques, árboles y rocas devuelven el eco de lo que el hombre más desea.

Beethoven nos da este extraordinaria sintonía con el Espíritu Santo en la naturaleza, que transfiere a sus sinfonías. Hemos así oído al hijo de Dios con la ira de Dios en su corazón y su determinación de hacer frente a su karma, su sentido de justicia y que, aun cuando tenemos a la injusticia encima, de todos modos debemos aferrarnos a la justicia y amarla; todos éstos son atributos de un iniciado en el sendero que dice:

Mi reino es el aire [el plano de la mente crística]. Igual que el viento, los sonidos giran alrededor de mi alma y se arremolinan en ella. Nunca he escrito música ruidosa. [risas]

Para mis obras instrumentales necesito una orquesta de alrededor de sesenta buenos músicos. Estoy convencido de que solamente ese número puede sacar los gradaciones que cambian rápidamente en la ejecución.

Gradaciones que cambian rápidamente: ahora ya saben ustedes por qué un hijo de Dios necesita legiones y más legiones de ángeles para reflejar las gradaciones de su sintonía con la Mente de Dios. Dos o tres ángeles reflejarían un cambio de vibración muy abrupto; pero si toman un millón de ángeles siguiendo al Señor Maitreya, el Cristo Cósmico, los matices y las cadencias de la conciencia de Maitreya correrían a través de ellos como la brisa, o un arco iris, o un sonido envolvente, o un sonido que sube o baja suavemente.

Así pues, Beethoven entendía el concepto de las mónadas, de los millones de mónadas que transmiten energía para el efecto total de la transferencia de la conciencia o sonido.

Muchas palabras vigorosas y desconsideradas salen de mi boca y por eso la gente me considera un loco. Aun así espero traer algunas grandes obras al mundo y luego, como un niño viejo, terminar mi carrera terrena en alguno sitio entre gente buena. Pero qué humillación cuando alguien que estaba parado junto a mí escuchó una flauta a la distancia y yo no oí nada, o cuando alguien escuchó el canto del pastor y otra vez yo no oí nada.

Como saben, Beethoven estaba sordo y creó estas obras magníficas a través del oído interno, extraordinaria manifestación de lo que parece ser un impedimento humano y sin embargo el Señor decretó que Beethoven escucharía el sonido puro y no tendría ninguna interferencia de sonidos externos en ese oído interno.

Estos episodios casi me orillaron a la desesperación. Un poco más y le hubiera puesto fin a mi vida. Lo único que me detuvo fue mi arte. [Su arte era su dharma, la devoción al dharma no le permitiría caer en la desesperación de no oír con el oído externo.] Ah, me pareció imposible dejar el mundo sin haber producido todo lo que sentía en mí que tenía que producir.

Deseo: éste es un deseo legítimo. Si quieren un ejemplo para entender qué es el deseo humano y qué el deseo divino, volteen a mirar a Beethoven. ¿Cuál era su deseo? Era Dios en él deseando dar la plenitud de sí mismo a través de esa vida. Y ni toda la adversidad ni el encuentro con el karma ni las iniciaciones podrían alterar ese deseo por su amor a Dios en el dharma y por ser uno con su deseo de producir. En otras palabras, en emitir todo lo de Dios que estaba en él.

Así que condoné esta vida miserable, en verdad miserable en un cuerpo tan sensible que un cambio en la velocidad de algo puede alterar mi estado de uno muy bueno a uno muy malo. Paciencia, ésa es la palabra. A ésta es a la que debo tomar como guía. Y es lo que he hecho. Espero que sea duradera mi decisión de aguantar hasta que le plazca al [Señor] inexorable cortar el hilo. Quizá las cosas vayan mejor, quizá no. Estoy preparado, ya a mis veintiocho años, obligado a convertirme en filósofo. [Obligado por el impedimento de la sordera.] No es fácil para un artista, mucho más difícil que para cualquiera. Oh Dios, Tú ves mi interior. Tú lo conoces. Tú sabes que el amor a los hombres y la inclinación a la beneficencia moran ahí. Oh, mis congéneres, cuando más tarde leáis esto, pensad que me juzgasteis mal, y el desafortunado que se consuele encontrando un compañero de infortunio, que a pesar de todos los obstáculos naturales ha hecho todo lo que está en su poder para ocupar un sitio entre los buenos artistas y los hombres de bien.

 ¿Acaso no es  esto todo lo que Dios pide de nosotros? Hacer frente a todos los obstáculos naturales que se presentan en nuestra vida, cualesquiera que sean, y no ahogarnos en las lágrimas de la autocompasión o el sentido de injusticia por lo que Dios nos ha dado, sino hacer todo lo que esté en nuestro poder para ocupar un sitio entre los buenos artistas, los maestros ascendidos, y los hombres de bien, sus chelas.

 Heiligenstadt, 10 de octubre de 1802. Me voy de tu lado, triste partida. Sí, la entrañable esperanza que traje conmigo de curarme cuando menos en parte debe abandonarme por completo. Como las hojas del otoño que caen marchitas, esta esperanza se marchitó para mí. Me voy casi como vine. Aun el noble valor que con frecuencia me animó en los hermosos días del verano se ha desvanecido. ¡Oh, Providencia, deja que cuando menos una vez tenga un día de pura alegría! Ya hace mucho que la resonancia interna de la pura alegría se tornó extraña para mí. ¿Oh, cuándo, oh cuándo, oh Dios, podré en el templo de la naturaleza y de la humanidad sentirla de nuevo? ¿Nunca? ¡Ah, eso sería tan cruel!

 Escribió esas palabras mientras escribía su magnífica obra la “Oda a la Alegría”. Era un poema de Friedrich Schiller al que le puso música; su nombre original era “Oda a la Libertad”. Por motivos políticos, Schiller no empleó la palabra “libertad” y la sustituyó por “alegría”. El poema y la música juntos, si la palabra libertad se hubiera incluido, habrían incitado a la gente a derrocar política o económicamente a sus soberanos absolutos. Beethoven entendió esto, aunque envió el mensaje de la libertad del alma con la oda a la alegría, y para él el poema era una expresión de libertad espiritual.

Significaba la emancipación del alma, la liberación del espíritu de toda limitación física y material. Significaba la libertad de deambular a voluntad por los reinos espirituales superiores, de entrar en contacto con los seres celestiales que habitan esos reinos. Para él significaba la libertad de interactuar con los inmortales, los maestros ascendidos, y de escuchar la gloriosa música de las esferas.

Voy a leerles el poema y luego meditaremos con la música de la “Oda a la Alegría”. Pero primero debo darles una muy importante lección, porque es una lección sobre su discipulado. Tantas veces hablo con los chelas más llenos de brillante luz, cuyos chakras están llenos de fuego, cuyo corazón está lleno de un profundo amor sin límites, y ¿qué veo en ellos cuando estoy frente a ellos y qué es lo que me comunican? El sentimiento de depresión y de desaliento. Depresión y desaliento es una forma de autocondena, pero es siempre tan sutil y es siempre el antiarte, el antidharma.

El Gran Director Divino quiere que sepan que Beethoven era chela suyo y que al desplegar este ciclo de nueve pasos de las iniciaciones del sendero prestaba servicio en la línea doce del reloj cósmico. Cuando recibió su extraordinaria “Oda a la Alegría”, esos versos dedicados a la libertad, escribió estas palabras acerca de su depresión: “¡Ah, si pudiera por un instante recuperar esa alegría!”, estaba pasando por la iniciación de tener que balancear en su ser el antiarte, o el Anticristo de esa libertad y de esa alegría.

A través de él fluía la matriz de la liberación de un alma que será tocada en la tierra y anclará la música de las esferas. Para poder recibir dicha matriz, para calificar para ocupar el lugar de un chela, se vería obligado a contener esa depresión y no a verse sometido a ella, a no arrojar sus papeles, a no arrojar sus partituras y decir: “No puedo hacerlo. Estoy demasiado deprimido, lo haré otro día.” Y si hubiera dejado pasar un día y un día más y otro día más tal vez no habría vuelto a escuchar jamás la “Oda a la alegría” y la música de las esferas, porque se habría rendido a un maestro más poderoso, el maestro cuyo nombre es depresión y desaliento…

Ode to Joy – Beethoven

* The Coming Revolution in Higher Consciousness, Freedom Class 1979, conferencia de Elizabeth Clare Prophet, “Readings from the Soul of Beethoven”, 3 de julio de 1979, Camelot, Los Ángeles.
© Church Universal and Triumphant

 

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"Guru Ma", la mensajera de la Gran Hermandad Blanca en activo de 1961 a 1999, que hizo su transición a los planos superiores en 2009. Infundida del fuego del Espíritu Santo y la era de Acuario, fue pionera del pensamiento religioso mo­derno, enseñando los senderos místicos de las principales religiones del mundo. Sus libros desafían al cristianismo dominante con preguntas audaces y respuestas aún más audaces. 

Chohán del séptimo rayo, de la libertad. Maestro ascendido. Jerarca de la era de Acuario y patrocinador de los Estados Unidos de América. Inicia a las almas en la ciencia y el ritual de la alquimia y la transmutación con la llama violeta, mediante el poder de la Palabra hablada, la meditación y la visualización. Su retiro en América del Norte es la Cueva de los Símbolos en Table Mountain, Wyoming. También utiliza el Retiro del Royal Teton en el Grand Teton, en Jackson Hole (Wyoming); el retiro de su guru, el Gran Director Divino, la Cueva de la Luz en la India; y la Mansión de Rakoczy, su foco en Transilvania. Las melodías clave de la Mansión de Rakoczy son: Cuentos de los Bosques de Viena y la Mar­cha Rakoczy. Véase Tabla de los ocho rayos .

[La diferencia entre la palabra freedom y la palabra liberty es meramente lingüística. El inglés es una lengua germánica con una enorme influencia del latín. No es sorprendente, pues, encontrar muchas palabras inglesas con el mismo significado. Freedom se compone de free (germánico frei = “libre”) + dom (sufijo emparentado morfológicamente al germánico -tum, que se usa para indicar un estado de la materia). Liberty se compone de liber (latín “libre”) + ty (latín “tas” = libertas).

Sin embargo, John Stuart Mill, en su obra Sobre la libertad, fue el primero en reconocer una diferencia entre freedom como la libertad de actuar y liberty como la ausencia de coerción.]

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.