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♦ Lecciones aprendidas – Dictado del maestro ascendido Ernon, Rai de Suern

El remanente de la Casa de Israel

[Fragmento]

Buenas noches, hijos e hijas de Dios, me da mucho gusto dirigirme a vosotros después de largos siglos de estar separado de esta evolución. Hoy, desde el estado ascendido, vengo a hablaros desde la fuente de amor de mi corazón.

Vengo, pues, a hablaros de las lecciones aprendidas: las que yo aprendí, las que aprendieron los suernis y las que vosotros habéis aprendido.

De los dos millones de individuos que se trasladaron a Suern con Jesús el Señor, que eran sus adherentes y que poseían en sí un considerable desarrollo del Cristo encarnado, el millón que con el tiempo ascendió estaba en un estado de más elevado amor y gracia. Ascendieron desde esas tierras por su amor al Cristo vivo y a la fuente de la que que procedían.

El millón de individuos que no ascendieron, aunque habían alcanzado un alto grado de realización crística, no poseían el alto grado de amor necesario para sostener el nivel de devoción que les hubiera permitido merecer la ascensión. El remanente de karma los retuvo, y con el tiempo los rebasó debido a que multiplicaron los moméntum negativos y gradualmente abandonaron los moméntum positivos…

Estos individuos son los que han llegado a ser conocidos como las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Por eso Jesús declaró, cuando vino hace dos mil años: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de Israel.” [Mateo 15:24]

Jesús vino a invitar al arrepentimiento y a convocar a este millón de almas remanente a que retomara el camino de la Madre Divina. La mayoría siguen encarnados hoy en la tierra, frecuentemente en posiciones de liderazgo. Guardan como una sombra los vestigios del ser que fueron y de la Luz crística que tuvieron, sin embargo, aun esa sombra de sus antiguos días de gloria los coloca por encima de sus semejantes en muchos campos.

Por ello ha recaído sobre los mensajeros en este siglo y ahora sobre la Madre de la Llama, que es quien habla ante vosotros, para continuar la labor de ir en su busca.

Muchos de ellos están satisfechos con sus logros, con su grado de realización espiritual, y sin embargo no han recuperado su devoción de antaño a Cristo el Señor. Otros, que no forman parte del millón, han aceptado el llamado de convertirse en sus discípulos; en lo que a devoción toca, han rebasado al millón remanente. Sin embargo, en los tiempos antiguos ese remanente había alcanzado un mayor grado de realización espiritual que el que nuevos seguidores de Jesús han alcanzado.

Amados míos, las Enseñanzas de los Maestros Ascendidos, que hoy se imparten sin restricción, constituyen una transferencia específica, una aceleración y un conocimiento para quienes ya los poseían hace 35 mil años, durante la era de oro de la Atlántida, y durante muchos siglos anteriores a ésta, ya que esas almas habían estado con Jesús desde mucho antes que su tiempo se cumpliera en esa era de oro.

Comprended, pues, que las tradiciones que encontramos en la Biblia occidental contienen fragmentos de esta antigua enseñanza. Estos fragmentos han sido complementados hoy por los maestros ascendidos: Saint Germain, vuestro El Morya y por supuesto el Señor Jesucristo. Se les han unido muchos otros, y hoy los santos vestidos de blanco en incontable número se han reunido para dar esta enseñanza no solamente a quienes alguna vez la tuvieron sino también a aquellos que deseen retomarla como un estudio nuevo, pues existen almas más nuevas que no poseen estos antecedentes que las almas antiguas sí poseían.

Las almas que han estado en la tierra por decenas de miles de años o más están familiarizadas con estas enseñanzas aun cuando no hayan formado parte del remanente de ese millón. Por eso, cuando vienen a nuestras reuniones y reciben la enseñanza aquellos para los que estas enseñanzas son una lectura de la ley escrita en sus entrañas [Jeremías 31:33; Hebreos 8:10; 10:16], instantáneamente confirman, en niveles internos, los registros antiguos escritos en su propio árbol de la vida [que es el libro de los registros de sus entradas y salidas de encarnación y de su karma].

Otros, almas más nuevas, que han llegado más recientemente a la tierra, conocen a Jesús sólo en un sentido más moderno de la palabra… No conocen la entonación de la Palabra y no están familiarizados con los sonidos que se escuchaban en los templos de la Atlántida…

Comprended, queridos míos, que con todo mi corazón quise que los suernis desarrollaran amor y devoción por la Madre Divina, que es quien otorga la maestría y la elevación de la Luz con la cual el individuo puede alcanzar la maestría sobre sí mismo, sus circunstancias y los elementos, y puede comandar las fuerzas y los elementos. Amados míos, este experimento fue tan desastroso que desde entones nunca más a un adepto se le ha permitido ocupar una posición de poder para impulsar la adherencia al código moral de la conservación del fuego sagrado.

Hoy por hoy, optar por la automaestría se deja al libre albedrío de todo individuo en la tierra. La decisión de la forma de usar la Luz del cordón cristalino que desciende de la Presencia YO SOY y la Luz de la Madre Divina que asciende del altar del chakra de la base de la columna vertebral es de la completa responsabilidad de cada individuo, en la intimidad de su propia relación con Dios.

Lo cual no significa que los individuos que continúen derrochando su Luz en lascivia y en toda clase de placeres mundanos estarán libres del karma que cometan con ello, porque la Luz le pertenece a Dios.

Así, pues, el sendero de iniciación y discipulado está abierto a todo el mundo para que los individuos tengan el poder de salvarse a sí mismos y a las naciones…

La cuestión es: ¿deseáis este poder para que su mal uso siga dispersando y disminuyendo vuestras fuerzas?… ¿O deseáis que vuestras lámparas [chakras] estén llenas de Luz y que los que os rodeen puedan recibir esa Luz para a su vez alcanzar la liberación?… 

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