♦ Qué es la Llama Violeta, por Elizabeth Clare Prophet

¿Te has sentido alguna vez encerrado como si te encontraras en una habitación diminuta y hubiera algo aguardándote al otro lado de sus paredes estrechas y su bajo techo, pero tú simplemente no puedes alcanzarlo? En eso consiste el sentido de limitación que el negativo crea. No puedes ir más allá hasta que te abres paso a través de él.

El karma negativo puede manifestarse de muchas maneras, desde patrones de hábitos heredados que te impiden relacionarte bien con otras personas hasta enfermedades o accidentes. Cuando el karma se acumula a escala mundial, puede producir desgracias o cataclismos.

quiere que vayamos más allá de la limitación de nuestro propio karma para que podamos ser libres, progresar espiritualmente y alcanzar nuestro potencial superior. La solución que nos ha dado: la llama violeta, una energía espiritual única que “transmuta”, es decir, transforma el karma negativo.

Dice Saint Germain:

El karma es el peso que impide que el emprenda el vuelo. Afecta todas las decisiones: los contratos, los negocios, los matrimonios, pero, además, determina qué personas formarán parte de vuestra vida y cuáles no, así como los niños que traeréis al mundo.

Cada día, a medida que los porcentajes de karma pasan por la llama violeta y ratificáis esa transmutación con buenas obras, palabras y acciones de amor y servicio, estaréis aligerando la carga y en consecuencia elevándoos a nuevos planos de realización espiritual, a nuevas asociaciones [… ] Cuanto menos karma tengáis, mayores serán vuestras oportunidades cada día.

 

Llama, violeta para la transformación física y espiritual

De la misma forma en que un rayo de luz solar que atraviesa un prisma se descompone en los siete colores del arco iris, la luz espiritual se manifiesta en los . El rayo violeta es el séptimo de estos rayos. Cada tiene un color, una frecuencia y una cualidad específicos. Cuando invocas un rayo en el nombre de Dios, se manifiesta como una “llama”. Podrías compararlo con un rayo de luz que atraviesa una lupa y crea una llama.

Cada una de la “llamas espirituales” crea una acción positiva específica en el cuerpo, el corazón, la mente y el alma. La llama violeta crea una acción de misericordia, justicia, libertad y transmutación.

Trasmutar es alterar en forma, apariencia o naturaleza, especialmente para conferirle a algo una calidad superior. El término fue usado por los alquimistas que intentaron transmutar los metales de baja ley en oro, separando lo “sutil” de lo “denso” por medio del fuego. Tanto para los alquimistas medievales como para los antiguos el propósito real de la transmutación alquímica era la transformación espiritual y alcanzar la vida eterna.

Esto es precisamente lo que la llama violeta puede hacer por nosotros: consume los elementos del karma y los separa de nuestra pureza original, para que podamos conseguir el verdadero “oro” de nuestro y alcanzar una transformación espiritual duradera.

En nuestro mundo espiritual, la luz violeta tiene la longitud de onda más corta y, por tanto, la frecuencia más alta del espectro visible. En otras palabras, la luz violeta sería el punto de transición entre lo visible y lo invisible, entre este plano de existencia y el que le sigue.

Como la frecuencia es directamente proporcional a la cantidad de energía, y la luz violeta tiene la frecuencia más alta del espectro visible, es, por tanto, la que más energía tiene. Esto también significa que tiene la mayor capacidad de producir cambios en la a nivel atómico.

Por eso Saint Germain dice que “la llama violeta es el antídoto supremo para los problemas físicos”. Explica que la llama violeta tiene la capacidad de cambiar condiciones físicas porque, de todos los rayos, el violeta es el más cercano en acción vibratoria a los componentes de la materia. Y agrega:

La llama violeta puede combinarse con cualquier molécula o estructura molecular, cualquier partícula de materia conocida o desconocida y cualquier onda de luz, electrón o electricidad.


Dondequiera que las personas se reúnen para hacer s de llama violeta “ahí se percibe de inmediato una mejora de las condiciones físicas”.

 

¿Cómo actúa la llama violeta?

Los expertos en el antiguo arte oriental del Feng Shui saben que el desorden y la disposición del ambiente físico determinan el flujo de la energía en el entorno. Y ese flujo de energía afecta intensamente la salud, la abundancia, las relaciones y la dirección de nuestra vida.

De la misma forma, el desorden kármico en el cuerpo, la mente y las emociones puede hacer que la energía interior y la que nos rodea se paralicen. Y todos tenemos algo de desorden kármico. Aunque hemos hecho muchas cosas buenas en la vida, también hemos creado energía negativa que se ha acumulado y calcificado en nuestros mundos físico, mental y emocional. Como resultado de ello, no nos sentimos ligeros, libres, felices, llenos de vitalidad y espirituales como deberíamos.

La llama violeta puede consumir literalmente los desechos que hay dentro y alrededor de los átomos del ser. Es como ponerlos a remojo en una solución química que, capa a capa, va disolviendo la suciedad que se ha acumulado durante miles de años.

Así es como actúa la llama violeta al invocarla. Envuelve cada uno de los átomos individualmente y de forma instantánea se establece una polaridad entre el núcleo del átomo y el núcleo de fuego blanco de la llama. El núcleo del átomo, siendo materia, asume la polaridad negativa; el de la llama violeta, siendo , asume la polaridad positiva.

La interacción entre el núcleo del átomo y la luz de la llama violeta establece una oscilación que elimina las densidades atrapadas entre los electrones que giran alrededor del núcleo. A medida que esta sustancia se libera, los electrones empiezan a moverse más libremente y esa sustancia es arrojada a la llama violeta. Esta acción tiene lugar en las dimensiones no físicas, o “metafísicas”, de la materia. Al entrar en contacto con la llama violeta, la sustancia densa se transmuta, recobra su pureza original y regresa al .

El uso frecuente de la llama violeta puede crear un cambio positivo en todos los niveles de la existencia: puede aumentar el vigor, ayudar a superar obstáculos en la curación de problemas físicos o emocionales y puede detener, transmutándolo, el aumento del karma de la humanidad que podría ocasionar la gran oscuridad profetizada para estos tiempos.

Ésta es exactamente la razón por la cual Saint Germain, gracias a su gran compasión por nuestra alma, nos ofrece el colosal regalo de la llama violeta en este siglo. La llama violeta siempre se ha usado en los s espirituales de la . Y los habitantes del continente perdido de la la usaban cuando esta civilización se encontraba en el apogeo de una .

[Tras el hundimiento de la Atlántida] se dio a conocer sólo a unos pocos iniciados privilegiados o a discípulos a los que se consideraba dignos. Pero a principios de los años treinta Saint Germain fundó el Movimiento YO SOY y reintrodujo el uso de la llama violeta en el mundo.

Hoy nos está patrocinando para usar la llama violeta porque quiere que tengamos el máximo de ayuda posible para superar los desafíos kármicos, tanto personales como planetarios, que se ven venir en el horizonte. Porque, a menos que invoquemos esta llama violeta para eliminar causa, efecto, registro y memoria de nuestras transgresiones pasadas, o lo que llamamos karma, tarde o temprano nos veremos forzados a saldar ese karma por medio de 1. el servicio a individuos o instituciones a las que hayamos perjudicado o tratado injustamente, o 2. llevar ese karma en el cuerpo en forma de enfermedad, trastornos, debilitamiento, aberraciones, accidentes o la muerte kármica.

 

Las profecías no están grabadas en piedra

Tal y como nos muestran las predicciones astrológicas para los años venideros, la señal del karma de la humanidad indica que podemos esperar cambios trascendentales. Depende de nosotros que esos cambios nos lleven a una era de oscuridad o a una era de oro de paz e iluminación.

La llama violeta nos ofrece la oportunidad de alcanzar una autotransformación y una transformación mundial en un breve lapso. Es la base de la era de oro de Acuario. Es la clave para el cumplimiento de tu destino espiritual único.

Capítulo del libro Mensajes de Saint Germain para la era de Acuario (1996)
© Church Universal and Triumphant

 

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(sánscrito: “acto, acción, obra”). El karma es energía/conciencia en acción; la ley de causa y efecto y retribución. Llamada también ley del círculo, que decreta que cualquier cosa que hagamos completará un círculo y regresará a nuestra puerta para resolución. Pablo dijo: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Newton observó: “Para toda acción hay una reacción igual y opuesta.” La ley del karma requiere que el alma reencarne hasta que todos los ciclos kármicos se hayan saldado. Así, de una vida a la siguiente el hombre determina su destino por sus acciones, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras. Saint Germain enseña el sendero acelerado de la transmutación del karma con la llama violeta del Espíritu Santo y trascendiendo las rondas de renacimiento a través del sendero de la cristeidad individual que conduce a la ascensión demostrada por Jesús.

Gálatas 6:7

Chohán del séptimo rayo, de la libertad. Maestro ascendido. Jerarca de la era de Acuario y patrocinador de los Estados Unidos de América. Inicia a las almas en la ciencia y el ritual de la alquimia y la transmutación con la llama violeta, mediante el poder de la Palabra hablada, la meditación y la visualización. Su retiro en América del Norte es la Cueva de los Símbolos en Table Mountain, Wyoming. También utiliza el Retiro del Royal Teton en el Grand Teton, en Jackson Hole (Wyoming); el retiro de su guru, el Gran Director Divino, la Cueva de la Luz en la India; y la Mansión de Rakoczy, su foco en Transilvania. Las melodías clave de la Mansión de Rakoczy son: Cuentos de los Bosques de Viena y la Mar­cha Rakoczy. Véase Tabla de los ocho rayos .

Dios es un Espíritu y el alma es el potencial vivo de Dios. La petición de libre albedrío que el alma hizo  y su consiguiente separación de Dios tuvieron como consecuencia el descenso de este potencial al estado carnal inferior. Sembrada en deshonor, el alma está destinada a elevarse con honores a la plenitud de ese estado divino que es el Espíritu único de toda Vida. El alma puede perderse; el Espíritu no puede morir.

     El alma permanece como un potencial que ha caído a niveles más bajos de vibración y de conciencia, y debe ser imbuida de la realidad del Espíritu, purificada por medio de la oración y la súplica y devuelta a la gloria de la cual descendió y a la unidad del Todo. Esta reunión del alma con el Espíritu es el matrimonio alquímico, que determina el destino del ser y lo convierte en uno con la Verdad inmortal. Cumplido este ritual, el Ser superior se corona Señor de la Vida y se descubre que el potencial de Dios realizado en el hombre es el Todo-en-todo.

Emanaciones de luz de la Divinidad; los siete rayos de la luz blanca que emerge a través del prisma de la conciencia del Cristo. Véase Tabla de los ocho rayos .

Haz de luz o de otra energía radiante. Los rayos son las emanaciones de luz de la Divinidad que, cuando se invocan en el nombre de Dios o en el nombre del Cristo, prorrumpen como una llama en el mundo del individuo. Los rayos pueden ser proyectados por la conciencia divina de seres ascendidos o no ascendidos a través de los chakras y del tercer ojo como una concentración de energía que asume numerosas cualidades divinas, como amor, verdad, sabiduría, curación, etc. Haciendo mal uso de la energía de Dios, los practicantes de magia negra proyectan rayos que tienen cualidades negativas, tales como rayos mortales, rayos de sueño, rayos hipnóticos, rayos de enfermedad, rayos psicotrónicos, el mal de ojo, etc. Véase Tabla de los ocho rayos .

La Presencia YO SOY; el Ser Crístico; el aspecto exaltado de la individualidad. Se emplea en contraste con el “ser inferior”, o “pequeño yo”, que se refiere al alma que salió de la Totalidad Divina y puede elegir, por libre albedrío, volver a ella a través de la realización de la unidad del ser en Dios. La conciencia superior.

(latín: mater, “madre”). La polaridad femenina (negativa) de la Divinidad, cuya polaridad masculina (positiva) es el Espíritu. La Materia actúa como un cáliz para el reino de Dios y es el lugar de morada de almas en evolución que se identifican con su Señor, el Santo Ser Crístico. La Materia se distingue de la materia, la sustancia de la tierra, terrena, de los reinos de maya, que bloquea en vez de irradiar la luz divina y el Espíritu del YO SOY EL QUE YO SOY.

La materia es la materialización de la Llama de Dios, el medio por el cual el Espíritu adquiere, “físicamente”, cuádruple dimensión y forma a través de la polaridad femenina, o negativa, de la Divinidad. Los maestros ascendidos usan Mater o Matter indistintamente para describir los planos de la existencia que comprenden y se amoldan al cáliz universal, o matriz, para el descenso de la luz de Dios que se percibe como Madre. A través de este aspecto de sí mismo como Madre es como el Espíritu de Dios, el Padre, desarrolla en sus hijos la conciencia del Cristo, el unigénito de Dios, como percepción de sí mismos en el Cristo en desenvolvimiento a través de la llama trinala chispa divina y sello de autenticidad de los coherederos que serán. El alma que desciende de los planos del Espíritu mora en el tiempo y el espacio en la Materia para su evolución espiritual/física, que requiere automaestría en las energías de Dios con el recto ejercicio del libre albedrío. Los cuatro cuerpos inferiores del hombre, de un planeta o de sistemas de mundos —los cuatro planos, cuadrantes y fuerzas cósmicas— ocupan y constituyen las frecuencias de la Materia. Véase Madre, Espíritu.

Una voluntad predeterminada, un edicto o un fíat, una decisión o declaración de la autoridad, una ley, una ordenanza o regla religiosa; una orden o mandato. El decreto es la más poderosa de todas las peticiones a la Divinidad. Es el “Mandadme” de Isaías 45:11, el mandato original a la luz, el “Lux fiat”, que es un derecho de nacimiento de los hijos e hijas de DiosVéase decretos dinámicos.

El sanctasantórum, foco de la Llama de la Vida que arde en el corazón.

La polaridad masculina de la Divinidad; la coordenada de la Materia; Dios como Padre, que necesariamente incluye dentro de Su propia polaridad a Dios como Madre, de ahí que se le conozca como Dios Padre-Madre. El plano de la Presencia YO SOY, de la perfección; el lugar de morada de los maestros ascendidos en el reino de Dios.

     En minúsculas, como en “espíritus”, es sinónimo de desencarnados o entidades astrales; “espíritu”, en singular y con minúsculas, y alma se usan indistintamente.

El cuerpo de la Primera Causa; siete esferas concéntricas de luz y conciencia que se interpenetran y que rodean a la Presencia YO SOY en los planos más altos del Espíritu, cuyo moméntum, incrementado  por las palabras y las obras buenas del SEÑOR manifestadas por el alma en todas sus vidas pasadas, es accesible hoy en todo momento, según lo necesitemos. Nuestros recursos espirituales y nuestra creatividad ­—talentos, gracias, dones y genio, almacenados debido a un servicio ejemplar en los siete rayos pueden ser atraídos desde el cuerpo causal con invocaciones a la Presencia YO SOY en el nombre del Ser Crístico. Además de ser el lugar donde nos “hacemos tesoros en el cielo” —el almacén de toda cosa buena y perfecta que forma parte de nuestra verdadera identidad—, las grandes esferas del cuerpo causal son el lugar de morada de Dios el Altísimo al que Jesús se refirió cuando dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay… voy, pues, a preparar lugar para vosotros… Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy [ahí donde YO, el Cristo encarnado, SOY en la Presencia YO SOY] vosotros también estéis.” El cuerpo causal es la mansión, o morada, del Espíritu del YO SOY EL QUE YO SOY al cual el alma retorna a través de Cristo Jesús y el Ser Crístico individual en el ritual de la ascensión. Pablo se refería al cuerpo causal como la estrella de la individualización de la Llama de Dios de todo hombre cuando dijo: “porque una estrella es diferente de otra en gloria”. Véase Gráfica de tu Ser Divino.

Mateo 6:19-21; Juan 14:2; 3:1; 1 Corintios 15:41

El retiro de un maestro es su hogar de luz, su templo y su lugar de servicio. Los retiros son focos de la Gran Hermandad Blanca localizados principalmente en el plano etérico, que es donde presiden los maestros ascendidos. Los retiros anclan una o más de las llamas de la Divinidad así como el moméntum de servicio de los maestros y su realización espiritual para el equilibrio de la luz en los cuatro cuerpos inferiores de un planeta y sus evoluciones. Cumplen múltiples funciones para los consejos de la jerarquía que sirven a las ondas de vida de la tierra y algunos retiros están abiertos para individuos no ascendidos, cuya alma puede viajar a estos focos en su cuerpo etérico entre una encarnación y otra en la tierra, o en su cuerpo sutil durante el sueño o samadhi.

     Muchos de los retiros de los maestros, incluyendo sus escuelas de misterios, estuvieron en el plano físico durante las primeras eras de oro de la tierra e incluso después de la Gran Rebelión y la Caída de los ángeles caídos. Ante la destrucción y la profanación de sus templos, los maestros retiraron sus centros y sus llamas al plano etérico, de ahí el término “retiro”. Después de la ascensión del mensajero Mark L. Prophet el 26 de febrero de 1973, los Señores del Karma dieron otra oportunidad a los hijos de Dios de saldar su karma asistiendo a las clases en los retiros de los siete chohanes, el Maha Chohán y los Instructores del Mundo. El primero de enero de 1986, Gautama Buda y los Señores del Karma respondieron a la petición de los Señores de los Siete Rayos de abrir las universidades del Espíritu que se encuentran en sus retiros etéricos a decenas de miles de estudiantes para proseguir sistemáticamente el camino de la automaestría en los siete rayos. Los estudiantes viajan en su cuerpo sutil durante el sueño y pasan catorce días en el retiro de cada uno de los chohanes y del Maha Chohán. Véase Tabla de los ocho rayos.

Orden espiritual de santos occidentales y adeptos orientales que se han reunido con el Espíritu del Dios vivo; las huestes celestiales. Han trascendido los ciclos de karma y renacimiento y ascendido (acelerado) a aquella realidad superior que es la morada eterna del alma. En cada era, cultura y religión han surgido maestros ascendidos de la Gran Hermandad Blanca, unidos para los más altos propósitos de la hermandad del hombre bajo la Paternidad de Dios, para inspirar avances creativos en la educación, las artes y las cien­cias, el gobierno divino y la vida abundante en las economías de las naciones. La palabra “blanca” no se refiere a raza sino al aura (halo) de luz blanca que circunda su forma. La Hermandad comprende entre sus filas a ciertos chelas no ascendidos de los maestros ascendidos. Jesucristo reveló la existencia de esta orden celestial de santos “vestidos de blanco” a su siervo Juan. Véase jerarquía cósmica, Pléyades.

Apocalipsis 3:4, 5; 6:9-11; 7:9, 13, 14; 19:14

El continente isla que se encontraba donde ahora está el océano Atlántico y que se hundió en el cataclismo conocido como el Diluvio de Noé, hace aproximadamente 11,600 años, según cálculos de James Churchward. Platón la describió vívidamente; Edgar Cayce la “vio” y la describió en sus lecturas; Taylor Caldwell la rememora en algunos pasajes de La leyenda de la Atlántida; Otto Muck, fallecido científico alemán, la exploró científicamente y la autentificó, estableciendo la hora y la fecha de su destrucción (por un asteroide que se impactó en el Triángulo de las Bermudas con una fuerza equivalente a treinta mil bombas de hidrógeno), ¡a las 8 pm del 5 de junio de 8498 a.C.! En sus diálogos Platón cuenta que en “la isla de la Atlántida había un gran y maravilloso imperio” que regía África hasta Egipto, Europa hasta Italia y “partes del continente” (se piensa que es una referencia a América, específicamente a América Central, Perú y el valle del Mississippi). Se ha postulado que la Atlántida y las pequeñas islas que la bordeaban al este y al oeste formaban un puente de tierra continuo que iba de América a Europa y África.

Mapa de la Atlántida de W. Scott-Elliot entre 80,000 A.C.y su hundimiento final.

 

 

Ciclo de iluminación, paz y armonía en el que las almas de la humanidad se fusionan en la Llama del Cristo para el cumplimiento del plan divino, “como Arriba, así abajo”. A través de la convergencia del plano etérico y la capa etérica con los tres vehículos inferiores del cuerpo planetario y sus evoluciones, el reino de los cielos se manifestará en la tierra tal como ya existe ahora en la octava etérica. Véase cuerpo etérico.

     “Era de oro significa una era basada en el patrón oro –el patrón del oro de la conciencia crística, de la regla de oro, del oro como luz del sol precipitada para el equilibrio de la mente y de las emociones y para el flujo de la vida incluso en el plano físico” (Dios del Oro).