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♦ Visualización del Tubo de Luz

El Tubo de Luz es una protección para tu y tus . Es como una armadura que es necesario invocar todos los días. Está compuesto de luz, de la de Dios que solamente se manifiesta si es invocada.

En realidad es tan poderoso que nada que venga de afuera lo puede romper; sin embargo, sí se rompe cuando la energía negativa procede de nosotros mismos: celos, envidia, enojo, crítica, hablar mal de los demás, etc. Por eso, para que el Tubo de Luz realmente sea una protección, debemos mantenernos en armonía y procurar que todo lo que salga de nosotros esté cargado de la energía positiva de Dios.

El Tubo de Luz es un flujo de energía divina que nos ayuda a mantenernos en contacto con Dios, por lo que te recomendamos que  memorices este para que cada vez que pierdas la armonía lo vuelvas a invocar. Una vez memorizado, tu mente podrá ocuparse de visualizar la imagen del Tubo de Luz: un cilindro de luz blanca deslumbrante como un muro impenetrable que cubre el cuerpo entero, desde por encima de la cabeza hasta por debajo de los pies, contigo en el centro, envuelto en llama violeta.

Afuera del cilindro de luz blanca (con un diámetro aproximado de 3 metros), visualiza otro cilindro de llama azul, para intensificar la acción de protección, tal como aparece en la Gráfica de tu Ser Divino.

 

Invocación con la Mensajera

Amada Poderosa Presencia YO SOY del corazón de Dios en el , Señor Dios Todopoderoso, estamos reunidos debajo de tu viña y tu higuera. En el nombre del , invoco la presencia de la Virgen bendita, del amado san , de nuestro Señor y Salvador , invoco a los siete poderosos es, a las legiones de es del Gran Sol Central, a los ángeles del Señor, venid a nosotros en esta hora para la victoria de tu Llama, oh Dios, en nuestro corazón. En el nombre del Padre, del Hijo, del y de la , pido la victoria del Sagrado Corazón de Jesús en nuestro corazón, la victoria del amor divino en nuestro corazón. Haz que desciendan tu círculo de fuego y los serafines y los querubines de Dios. Oh Señor, te invocamos, que tu Espíritu Santo descienda a nosotros y que nos ilumine. En el nombre de Jesús, amén.

Invocación

 

Da tu Tubo de Luz todos los días al levantarte – La Mensajera

De pie, por favor, para ponernos el Tubo de Luz. Para este decreto nos ponemos siempre de pie, para una completa visualización de la Presencia YO SOY. Háganlo cada mañana, incluso pueden hacerlo en la regadera, o donde quiera que estén, pero háganlo. Pidan el Tubo de Luz, un gran cilindro de protección que desciende del corazón de su rodeándolos, protegiéndolos, sellándolos, amándolos, y en el centro está la del Espíritu Santo, que transmuta sus preocupaciones. Y por fuera del Tubo Luz visualicen siempre un cilindro adicional de protección de llama azul. Nos colocamos frente a la gráfica de la Presencia mientras decimos:

 Introducción al Tubo de Luz


Tube of Light  – Tubo de Luz
por

 

Beloved I AM Presence bright,
Round me seal your Tube of Light
From Ascended Master flame
Called forth now in God’s own name.
Let it keep my temple free
From all discord sent to me.
I AM calling forth Violet Fire
To blaze and transmute all desire,
Keeping on in Freedom’s name
Till I AM one with the Violet Flame. [3x]

Tube of Light (3x)

Amada y radiante Presencia YO SOY,
sella a mi rededor tu Tubo de Luz
de llama de los Maestros Ascendidos
ahora invocada en el nombre de Dios.
Deja que mantenga mi templo libre
de toda discordia enviada a mí.
YO SOY invocando Fuego Violeta
para consumir y transmutar todo deseo,
persistiendo en nombre de la Libertad
hasta que YO SOY uno con la Llama Violeta. [3x]

 

Dios es un Espíritu y el alma es el potencial vivo de Dios. La petición de libre albedrío que el alma hizo  y su consiguiente separación de Dios tuvieron como consecuencia el descenso de este potencial al estado carnal inferior. Sembrada en deshonor, el alma está destinada a elevarse con honores a la plenitud de ese estado divino que es el Espíritu único de toda Vida. El alma puede perderse; el Espíritu no puede morir.

     El alma permanece como un potencial que ha caído a niveles más bajos de vibración y de conciencia, y debe ser imbuida de la realidad del Espíritu, purificada por medio de la oración y la súplica y devuelta a la gloria de la cual descendió y a la unidad del Todo. Esta reunión del alma con el Espíritu es el matrimonio alquímico, que determina el destino del ser y lo convierte en uno con la Verdad inmortal. Cumplido este ritual, el Ser superior se corona Señor de la Vida y se descubre que el potencial de Dios realizado en el hombre es el Todo-en-todo.

Cuatro capas de cuatro distintas frecuencias que rodean al alma (los cuerpos físico, emocional, mental y etérico) y que proveen al alma de vehículos en su viaje por el tiempo y el espacio. La capa etérica, la de más alta vibración, es la entrada para los tres cuerpos superiores: el Ser Crístico, la Presencia YO SOY y el cuerpo causal. Son las túnicas de pieles mencionadas en Génesis 3:21. Véase cuerpo astral, cuerpo de los deseos, cuerpo emocional, cuerpo etérico, cuerpo físico, cuerpo mental, Gráfica de tu Ser Divino, magnetismo animal.

La luz espiritual es la energía de Dios; el potencial del Cristo. Como personificación del Espíritu, el término “Luz” puede utilizarse como sinónimo de los términos “Dios” y “Cristo”. Como esencia del Espíritu es sinónimo de “fuego sagrado”. Es la emanación del Gran Sol Central y de la Presencia YO SOY individualizada, y la Fuente de toda vida. Es lo que enciende la chispa divina, porque la Luz verdadera alumbra a toda manifestación de Dios que debe descender a un mundo oscurecido. El portador de Luz es el que desplaza la Oscuridad, y la Luz de su Presencia YO SOY proviene de los reinos del Día Eterno.

Juan 1:7-9

Una voluntad predeterminada, un edicto o un fíat, una decisión o declaración de la autoridad, una ley, una ordenanza o regla religiosa; una orden o mandato. El decreto es la más poderosa de todas las peticiones a la Divinidad. Es el “Mandadme” de Isaías 45:11, el mandato original a la luz, el “Lux fiat”, que es un derecho de nacimiento de los hijos e hijas de DiosVéase decretos dinámicos.

Es el centro del cosmos, el punto de integración del cosmos espiritual-material; el punto de origen de toda creación física-espiritual; el núcleo, o núcleo de fuego blanco, del Huevo Cósmico, del universo espiritual-material que incluye una aparentemente interminable cadena de galaxias, sistemas estelares, mundos conocidos y desconocidos. (La Estrella Dios, Sirio, es el foco del Gran Sol Central en nuestro sector de la galaxia.) El Sol detrás del sol es la Causa espiritual que yace tras el efecto físico que vemos como nuestro sol físico y de todas las demás estrellas o sistemas de estrellas, visibles o no visibles. Véase Sol Central.

El nombre de Dios (Éxodo 3:14). Véase Presencia YO SOY.

Véase Saint Germain.

Véase Jesús.

Jerarca de las huestes angelicales; el rango más alto entre las órdenes de ángeles. Para cada uno de los siete rayos hay un arcángel que lo preside y que personifica, junto con una arcangelina (su complemento divino), la conciencia divina del rayo y dirige a las bandas de ángeles que bajo su mando prestan servicio en ese rayo. Para sus nombres, rayos y ubicación de sus retiros véase Tabla de los ocho rayos .

Espíritu divino, heraldo, precursor o mensajero enviado por Dios para comunicar Su Palabra a Sus hijos. Espíritu ministrante enviado para asistir a los herederos del Cristo, para confortar, proteger, guiar, fortalecer, enseñar, aconsejar y prevenir. Cohortes de la luz al servicio de los seres crísticos, los hijos e hijas de Dios, por todo el cosmos. Un “ángulo” de la conciencia de Dios –un aspecto de Su Autoconciencia; un ser formado por Dios a partir de Su propia llameante Presencia para asistir a la Vida en la forma. “Y de sus ángeles dijo: El que hizo a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.” Las huestes celestiales comprenden una evolución que se diferencia de la humanidad por su llameante individualidad y la pureza de su devoción a la Deidad y a los arcángeles jerarcas bajo cuyo mando prestan servicio. Su función es concentrar, acelerar y amplificar los atributos de Dios en beneficio de Su creación. Atienden las necesidades de los hombres atrayendo luz hacia su aura, intensificando los sentimientos de esperanza, fe y caridad, honor, integridad, valor, verdad y libertad, misericordia y justicia, y todo aspecto de la claridad cristalina de la Mente de Dios. Debido a la sacralidad de su presencia invisible, el autor del Libro de Hebreos dijo: “No olvidéis la hospitalidad, porque algunos, sin saberIo, hospedaron ángeles.” Con lo que abunda en el hecho de que los ángeles sí encarnan y andan entre nosotros como nuestros mejores amigos y auxiliadores, aun cuando sean unos perfectos extraños.

     Metafóricamente hablando, los ángeles son electrones que giran alrededor de la Presencia Solar que es Dios, electrones que han elegido, por Su voluntad innata en ellos, expandir Su conciencia en todos los planos de la existencia; que han sido “cargados” de la luz/energía/conciencia del Gran Sol Central para ser “electrodos”, esto es, pilares de la ardiente presencia de Dios que operan como “transformadores de desaceleración” de la Luz inefable, para que Sus hijos puedan recibir una porción de esperanza de la gloria que ha de venir en medio de la noche oscura de su situación kármica en la tierra. Los ángeles pueden adquirir forma humana o de “bastoncillos” y “conos” o espirales y rollos de energía concentrada que puede ser liberada para la curación personal y planetaria, en respuesta al llamado de los seres crísticos, literalmente como una transfusión del Cuerpo y la Sangre del Cristo Cósmico dondequiera y cuandoquiera que se necesite. Hay ángeles de curación, de protección, amor, consuelo y compasión, ángeles que asisten en los ciclos de nacimiento y muerte, ángeles del Ojo Omnividente de Dios que esgrimen la espada llameante de la Verdad para separar de tajo lo real de lo irreal. Hay tipos y órdenes de ángeles que realizan servicios específicos en la jerarquía cósmica, como los serafines y los querubines, o los ángeles devas que sirven con los espíritus de la naturaleza y los elementales del fuego, el aire, el agua y la tierra. Véase ángeles caídos.

La Tercera Persona de la Trinidad; la omnipresencia de Dios; las lenguas hendidas de fuego que focalizan a Dios Padre-Madre, también llamado el fuego sagrado; las energías de Vida que animan a un cosmos. En la Trinidad hindú de Brahma, Vishnu y Shiva, el Espíritu Santo corresponde a Shiva, conocido como el Destructor-Liberador porque su amor que todo lo consume, cuando se invoca en los planos de la Materia, ata a las fuerzas del mal y transmuta la causa y el efecto de las creaciones erróneas de los hombres, liberándolos de la prisión de su karma y de los seres oscuros que la habitan. El prana es la esencia del Espíritu Santo que ingerimos con el aliento del fuego sagrado a través de los chakras para nutrir a los cuatro cuerpos inferiores. El Espíritu Santo es el foco del equilibrio del Dios Padre-Madre en el núcleo de fuego blanco del ser. El exorcismo de los espíritus malignos y de las entidades impuras se realiza mediante el fuego sagrado del Espíritu Santo, en el nombre del Cristo y del YO SOY EL QUE YO SOY. Los nueve dones del Espíritu Santo son poderes que se otorgan a los siervos del Señor para atar a la muerte y el infierno y realizar Sus obras en la tierra.

     La Persona y la Llama del Espíritu Santo es el Consolador que Jesús prometió que vendría cuando nuestro Señor nos dejara –a iluminarnos, a instruirnos y a hacernos recordar todas las cosas que el amado Jesús nos ha enseñado, tanto en la tierra como en el cielo. Cada vez que un hijo o hija de Dios asciende a la Presencia del YO SOY EL QUE YO SOY, el Espíritu Santo desciende para llenar el vacío y magnificar la Presencia del Señor en la tierra. Es éste el ritual del descenso del Espíritu Santo prometido por Jesús a sus discípulos cuando el Maestro dijo: “Permaneced en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis dotados del poder de las alturas”, cosa que ocurrió en Pentecostés después del ascenso de Jesús al cielo.

      El representante de la llama del Espíritu Santo para las evoluciones de la tierra es el maestro ascendido que ocupa el cargo de Maha Chohán. El Espíritu Santo es la Personalidad Impersonal de la Divinidad y está ubicada en el lado occidental de la Ciudad Cuadrangular. Véase Gráfica de tu Ser Divino.

1 Corintios 12:4-11; Juan 14:16, 26; 16:7; Lucas 24:49, 51; Marcos 16-19; Hechos 2:1-4

El YO SOY EL QUE YO SOY (Éxodo 3:13-15), la presencia individualizada de Dios que es el foco de cada alma. La identidad divina del individuo; la Mónada Divina; la Fuente individual; el Padre. El origen del alma que se focaliza en los planos del Espíritu, justo arriba de la forma física; la personificación de la Llama de Dios para el individuo. Véase Gráfica de tu Ser Divino.

Es un aspecto del séptimo rayo del Espíritu Santo. Es el fuego sagrado que transmuta la causa, el efecto, el registro y el recuerdo del pecado, es decir, del karma negativo. También se le denomina llama de la transmutación, de la libertad y del perdón. Cuando la llama violeta se invoca por medio de la ciencia de la Palabra hablada, produce cambios constructivos.

Chohán del primer rayo, de la Voluntad de Dios. Maestro ascendido. Jefe del Consejo de Darjeeling de la Gran Hermandad Blanca, fundador de The Summit Lighthouse, instructor y patrocinador de los mensajeros Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet. Su extraordinaria devoción a la palabra y las obras de Dios es una poderosa corriente que ha permeado todas las encarnaciones de su alma en la tierra, durante las que permaneció firme en el papel de defensor, instructor y ejemplo delante de nuestro espíritu elevándose vertiginosamente hacia el Amor. Véase Tabla de los ocho rayos .